...:::Civitas terrea b1:::...

 

 

 

 

No hay más ciudad que ésta: la del fin del mundo. En cualquier dirección las líneas se multiplican  y se fragmentan los sentimientos. Se dice, desde el trastocar de las formas y del crepitar de las fuerzas impuras, que todas provienen de esta ciudad y van disolviéndose en el aire para multiplicarse, ad infinitum, hacia el resto de la esfera. Pasando alrededor y a través de los incontables muros. Resonancia musical. Ráfagas encontradas de viento.

 

Una habitación que es el mundo inmerso en otro mundo lleno de habitaciones y pasillos.  Dentro de otro mundo lleno de mundos repletos de habitaciones y pasillos. Donde la posibilidad se repite miles de millones de veces. Radiografías de los edificios a través de la ventana. Sí. Ha dicho sí en cuanto llegó. Mis ojos siempre se quiebran llegado el momento. Desde la esquina del techo fue resbalando hasta llegar a la mesa. Sí. Dijo Sí con firmeza, como si fuese  la requerida conclusión de una charla iniciada horas atrás.  Pero yo pensaba que No. Yo no quería cerrar los ojos.

El espejismo girando, el espejismo llevando el ritmo de un canto inaudible, el espejismo sobre la mesa creciendo lentamente, el espejismo bailando en silencio, el espejismo diciendo Sí con la cabeza. A su izquierda el juego perpetuo y a su derecha el poder de los objetos. Mi mano sobre las cosas desiertas.

Cualquiera ha oído hablar de la perspectiva alucinada, este asunto de temporalidad dislocada posterior a la sobrestimulación de la corteza parietal, a través de la observación larga y sostenida dentro del entorno aparentemente común y aparentemente cotidiano. El principio básico consiste en  olvidar (el mayor tiempo posible) la necesidad del lenguaje para recuperar los sentidos; para lograr la calle equivocada que lleva al descubrimiento único e invaluable de un algo nuevo. La búsqueda del instinto en diferentes planos, el lenguaje mítico de longitud de actos. Absurdo por supuesto, pero solo en teoría. Nada mas coherente, en la práctica, que los resultados de la perspectiva alucinada: la intensidad del espacio, los radiantes tonos grises contrapuestos al azul turquesa del cielo disuelto en múltiples reflejos sobre el aluminovidrio, luego la puerta mental distendida. El instante en que es contemplado un fragmento del Todo que circula frente a los ojos ciegos; la energía y el valor de vida que nuestras capacidades aún pueden alcanzar. En realidad nada mas real que la perspectiva alucinada.  Pero la mente es cobarde y tramposa, intenta invariablemente devolver al fugitivo a la estructura; sobrevienen entonces los espejismos recurrentes que obligan a cerrar los ojos con fuerza. Y entonces se vuelve a la cómoda fragmentación donde cada uno es libre de escoger el pedazo de realidad de su preferencia y donde cada uno es prisionero de ese pedazo de realidad. Son muchos los caminos posibles hacia las únicas dos salidas de la ciudad; pero carece de sentido, todo está aquí.

 

El espejismo diciendo sí con la cabeza.        

                                               Resistencia.

 

      Transmutación a la idea superior.

 

           Elección de similitudes

que dinamicen el entendimiento,

es necesario investigar…

 

La palabra contribuye a la alquimia.

 

Un origen oculto, como olas invisibles.

 

La existencia a su través es cruel.  

 

Sadismo del espacio que se mueve en una nueva realidad.

 

El laberinto mental dentro del laberinto reflejado y descifrado en cualquier plano.

 

                            Sobre el espíritu no fundado

                      en la confianza del lenguaje que los sueños,

                   y sus posibilidades inagotables ofrecen,

                enunciar para aparecer es un riesgo demasiado alto.

 

 

Por lo mismo fundirse.

 

                       Colores, ventanas quemadas, señales sobre las paredes.

 

    La belleza de la miseria humana bailando de la mano de la huella de existencia.

 

Un cuchillo gigantesco anuncia carne fresca.

 

Finalmente la víctima de la máscara sin expresión alguna                 

                                                         enloquece y se rebela

Cabalgando sobre el aire helado en una noche sin estrellas.

Los textos rebeldes sobreentendidos.

El espejismo se desdibuja.                      No quebré los  ojos.

En una bocanada grande de aire, todo el fetichismo verde limón se desvaneció.

   Plaf.

Oscuro.

Flotar no significa lo mismo que volar. En medio del frío y bajo cuatro sirenas celestiales sosteniendo un balcón, yacía la niña de la gran sonrisa, con su trapo entre los dedos. Invisible sobre la grieta de la banqueta. Sin embargo podía verle tan claramente como a la corriente amarilla que recorría el suelo, emanada de la tristeza circundante en kilómetros a la redonda. Y el mar de voces centelleantes que se quebraban al chocar contra los ladrillos produciendo redes de silencio ruidoso. Cosas provenientes de la nada, en apariencia. Cada esquina narrando sus increíbles historias a través de relucientes textos fosforescentes sobrepuestos. Y los múltiples caminos en su multiplicable cantidad de experiencias posibles abriéndose paso entre los transeúntes.

Justo aquí empiezan las ráfagas encontradas de viento. Resonancia musical. Alrededor y a través de los incontables muros se dice que el trastocar de las formas y el crepitar de las fuerzas puras nacen en esta ciudad y van reproduciéndose en diversas espirales sobre la esfera. En cualquier dirección las líneas se multiplican y se fragmentan los sentimientos. No hay mas ciudad que ésta, la del principio del mundo.

 

 

 




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