...:::Entrevista a Raúl Renán:::...

 

 

 

 

 

 

Texto y ciudad

 

 

 

 

 

 

Entrevista a Raúl Renán

 

César Cortés

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuadro de texto: Día soleado. En el fondo del apartamento un cuarto con la cama sin tender; pared texturizada, de esas no amistosas con los estados alterados; una mesa de comedor con papeles, uno entre ellos parece ser el fallo de un concurso. Una máquina antigua de escribir en la mesa de al lado hace ahora las veces de lámpara (pobre máquina, me parece indigno para ella…siempre me han dado lástima las máquinas, en el fondo). Raúl habla por teléfono. Dice: …solo publicaron una crónica de la reunión…ni siquiera estaban las gentes que él decía que apoyó…una lástima…etc. Es hasta que cuelga que me saluda de mano. Me habla de inmediato de alguien a quien no conozco y luego me muestra la primera edición de "Los otros libros" que tiene un poema suyo al final, editado sobre papel kraft con ilustraciones de EKO. Una lástima que se hayan perdido los originales, pues hacer una nueva edición implica pago de derechos, etc. Entonces coloco la grabadora sobre la mesa.
 
 
 
CC.- Raúl, ¿crees en los límites del libro, o por el contrario piensas que éste es tan extenso como su autor o su editor lo quieran concebir?
 
Raúl.- Existe la corriente comercial que tiene que seguir cánones de obediencia a las costumbres del lector y otra, la experimental, que se desarrolla según las necesidades del autor. El trabajo de los jóvenes escritores, por ejemplo, es admirable porque cada uno crea su estilo editorial, cada uno hace sus libros representativos. Ahí están sus conceptos editoriales, ahí está su espíritu creativo realizado con su obra. En el concepto editorial tradicional que se ciñe a los cánones, todo es igual, todos los libros son iguales, la diferencia está en el tamaño y en los materiales, costosos o no costosos. Sin embargo los contrastes entre propuestas son pocos. En cambio, en el otro caso pasa como en la poesía experimental que yo trabajo; cada poeta hace su experimento y hace su poema, que no se parece a ningún soneto, que no se parece a ninguna otra obra…
 
CC.-…sino que tiene su propio ritmo, su propia estructura interna…
 
Raúl.-…exactamente, su propia estructura, su propia composición, o en donde las formas son adecuadas a las necesidades de los poemas, al mensaje y a la idea poética.
 
CC.- ¿Tú crees que  la imagen, en cuanto a la edición -me refiero a la tipografía tanto como a la organización tipográfica, o incluso a los colores o los distintos tipos de papeles- modifican en cierta medida el estilo de un autor?
 
Raúl.- No, yo creo que es al revés. El estilo del autor determina la forma editorial que elija, que inventa; todo es cuestión de invención. Lo malo es que eso se pierde con la edad. Yo por ejemplo, seré siempre igual. La edad no me ha mellado mi forma de ser de ningún modo, ni en lo vital, ni en lo laboral. Pero por lo regular, los que son ahora muy aguerridos, más tarde se ciñen a las formas, al poder.
 
CC.- Estos otros libros, pensando en lo no comercial, en lo que circula en pequeños grupos de lectores, son de alguna forma productos de utopías bibliográficas que suelen tener corta vida ¿es posible que los editores masivos retomen estas propuestas?
 
Raúl.- Es posible que las retomen porque son muy cautivadoras, en general. Entonces las adaptan. Los editores marginales no miden las consecuencias económicas, pues lo hacen con recursos inmediatos, pero su idea sí la desarrollan. Sus ediciones son ejemplares de la diversidad de posibilidades.
 
CC.- En la edición más reciente de Los otros libros, el número de publicaciones citadas aumentó. Recuerdo que incluyes ahí el cuerpo escrito del Samurai de la película de Greenaway.
 
Raúl.- Claro, eso es producto de la cultura, de cómo va evolucionando. Me di cuenta de que a lo que yo tenía le faltaban más ejemplos y entonces pensé en la escritura sobre el cuerpo. Aparte de lo que se ha hecho a través del tiempo, gente que se orada la piel, el tatuaje. Y no fue de Greenaway la imagen original, sino del autor de Faharenheit 451, Bradbury, que tiene la idea de un hombre con la piel escrita. Pero Greenaway lo hace muy bien, porque en la película siempre hay una razón, un porqué de la aparición de cada uno de esos libros. 
 
CC.- En este sentido ¿tu piensas que la ciudad es una especie de soporte sobre el cual también se puede escribir?
 
Raúl.- Claro, para mí la ciudad es uno de mis móviles más fuertes, pues yo estoy muy agradecido, yo vengo a esta ciudad muy joven, y me encanta. Me enamoro de ella y me entrego y ella también se me entrega. Entonces esa relación, esa fusión de dos sentimientos me hace quererla, no obstante el deterioro que han hecho de su estructura. Yo hice un libro como respuesta a la condena que muchos le arrojan en la cara a la ciudad. Cuando se dice: pinche ciudad, es horrible, en realidad se trata de nuestra responsabilidad, no de la ciudad…
 
CC.- Si, nosotros escribimos dentro de la ciudad ese caos.
 
Raúl.- Exactamente. Justo sobre esa idea escribí Los Urbanos. Está dedicado a la Ciudad de México. Las fotos se intercalan con el texto. Es la otra mirada, la imagen captada por el lente. El libro no trata de halagar a la ciudad. Lo que intenta revelar es que la desgracia de la ciudad se debe a nosotros. Entonces los sujetos del libro son la basura tirada, el árbol roto, la calle ciega, la fuente apagada, todo lo que hemos provocado en la ciudad.
 
CC.- Veo acá la foto de unas mujeres hablando una con la otra, el sonido del agua, mientras ellas cuchichean, como dice el poema, automóviles…De alguna forma la ciudad es una especie de soporte editorial de un libro caótico. ¿Será posible que un productor intente trabajar con lo que ya está escrito en la ciudad?
 
Raúl.- Si, la ciudad ya es una escritura y que se reproduce constantemente en el sentido de la escritura sobre la escritura, es decir, constantemente la ciudad crece a la vez que se está escribiendo sobre ella. Hay una nueva escritura, pero no se pierde la escritura original y su relación. Como en aquellos libros antiguos en los cuales se encontraba debajo otro escrito más antiguo aún.  La ciudad está hecha toda de imágenes y de motivos plásticos, monumentos, casa, calles…esa es su escritura.
             
CC.- Eso quería preguntarte. En el caso del libro-objeto, ¿se dejó en algunos casos el texto de lado?
 
Raúl.- No se debe dejar atrás. Una de las constantes cuando doy clases sobre poesía experimental es advertirles a los jóvenes que somos poetas, no pintores, que le den preferencia a la poesía, al asunto textual.
 
CC.- ¿Haces diferencia entre la poesía concreta y la poesía visual?
 
Raúl.- Así es. Me inclino mucho por la escritura del poema en el sentido convencional. No en la forma, porque la forma determina la experimentación y además el lenguaje, la inversión del lenguaje, la alteración. El experimento formal debe ir siempre acompañado del experimento textual, no hay que olvidarlo. También todos los pintores que arrancan están inventando sus combinaciones de color, sus formatos, sus tamaños, sus corrientes.
 
CC.- En el libro Gramática fantástica hay un relato en el que las palabras se rebelan e incluso le reclaman al autor, ¿es posible que los otros libros planteen no solamente una rebelión por parte del autor, sino una rebelión de las palabras en contra de su creador, una especie de devolución inesperada?
 
Raúl.- Claro, es posible también que esos libros sean una rebelión. Tienen su propio lenguaje, esos libros son un lenguaje de por sí.
 
CC.- En el mismo libro hay un cuento en el cual hablas de una especie de orgía de las palabras, y en el que aparece un dibujo al final de la narración con el cual se devela que la descripción solo habla de letras encimadas unas sobre las otras. Recuerdo también otro en el cual un grupo de letras racistas le envían una carta a un ministro de educación para comunicarle que no están dispuestas a codearse con las negras (o negritas). Es decir, el autor juega con sus letras y sus palabras para que devuelvan…
 
Raúl.- Si, en esa parte uno le infiere al lenguaje un valor propio, emocional, debido a nuestra propia condición interior. Vida; se les infiere vida. Por lo tanto, ellas se expresan seguidas por nosotros. Asimismo el libro se expresa en su presencia y por lo que representa por dentro.
 
CC.- Pienso en la ciudad caótica de nuevo, en la ciudad híbrida, en la cual se combina la arquitectura de Barragán con las pequeñas casas que se ven en los montes, o las zonas marginadas en la ciudad perdida Estos contrastes comienzan a desaparecer gracias al avance de la modernidad maquilla esas zonas para que todo parezca armónico…¿no habrá ahora una especie de desaparición del libro en el mismo sentido en el que ese texto libre de la ciudad comienza a desaparecer?, por ejemplo los otros editores, que son nuevos editores, están empezando a publicar en Internet sus fanzines, o sus revistas, o incluso sus libros. ¿Tú que piensas de la desaparición paulatina del libro impreso en papel?
 
Raúl.- No se va a hacer, no hay tal desaparición, no se hará posible porque la cultura está impresa en libros; la fundación de la cultura. Sin embargo en este libro (Los otros libros) hablo de esas experimentaciones iniciales y en la segunda edición hablo de Internet. Lo incluyo, porque es una manifestación editorial y bibliográfica muy importante. Pero todo ello son reflejos del libro original, puesto que se habla de hemerotecas, se habla de ediciones. Es bueno el movimiento de la creación en lo electrónico y de pronto el regreso a la impresión, pues basta con pedirle a alguien "imprímeme esto" y ya. Es decir, lo electrónico se apoya en lo impreso. Es muy importante ese regreso. El problema de las nuevas revistas es que se inclinan por las formas ya dadas y los materiales caros. Yo creo que las instituciones deberían promover la creatividad de los escritores para que inventaran sus propios libros, para que se salgan de esa formalidad. Porque al salirte de la formalidad, en ti mismo se produce una informalidad creativa. Tus formas de ser habituales, tus textos narrativos cambian, hay una preocupación por la transformación del texto.
 
CC.- ¿Cómo ves la relación texto imagen, por ejemplo, en el caso de tu libro Los urbanos?
 
Raúl.- Una imagen nunca debe ser retrato fiel del texto. Las imágenes deben ser otra línea de lectura enlazada con la lectura del texto. Por ejemplo aquí la condición fue esa. Localicé entonces a un fotógrafo de la ciudad que tuviera obra hecha y que quisiera compartir conmigo el libro. Los críticos hablaron de esto. Por ejemplo Alberto Paredes, hablaba de dos expresiones. No hablaba de una obra mía, sino de dos obras sobre la ciudad.
 
CC.- Recuerdo mucho una frase tuya: hay que buscar el poema dentro del poema.
 
Raúl.- Eso es el antecedente de la poesía experimental. Cuando estoy hablando de eso y me entregan trabajos digo: búsquense dentro de este poema. Luego es que se sorprenden de sí mismos. Digo: ésta es la obra que ustedes han hecho. Eso es lo que hay que descubrir en uno: ésa otra cosa que está en el subconsciente. Porque el poema que está dentro del poema es del orden del subconsciente.
 
CC.- Y, ¿qué tanto se puede hilar esto con el asunto de la ciudad? Hay una ciudad invisible, dentro de otra ciudad transitada…
 
Raúl.- Ahí está la ciudad dentro de la ciudad. Las ciudades dentro de la ciudad. Las ciudades tienen varias formas.
 
CC.- Si, y el ciudadano aunque sea un no lector, sí lo es en cuanto a los sentidos de la ciudad. ¿La ciudad será azar o destino?
 
Raúl.- Las dos cosas. Es azar porque da la oportunidad para pegarle una colección como la que estas haciendo sin que sepas cual va a ser el resultado. Y destino porque ahí te manda quién sabe quién.
 
 
 
 
 

 

 

 




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