....:::las otras artes
El señor Castelló se presenta en una fotografía en la primera página del libro: su mano empuña el mango de un bastón, mientras la otra descansa en una gorra colocada en su rodilla derecha. Mirada severa hacia el frente, sus ojos se asoman a través de una maraña de pelo cano. Si al pié no se anunciara que se trata de un especialista en ciencia avícola, uno podría creer que frente a nosotros hay un discípulo disidente de Freud, seguro poseedor de una interpretación particular acerca de cómo tratar ciertos problemas de la conducta.
En la página siguiente se aclara el origen de la intención: BIBLIOTECA AVÍCOLA POPULAR. Y nada nos autorizaría a tomarlo en broma, pues El arte de criar gallinas del profesor Salvador Castelló Carreras no es sino otro manual práctico más, como aquellos textos de la secundaria que le explicaban a uno cómo jugar voleibol. Convengamos, claro, que no es lo mismo jugar voleibol que criar gallinas, aunque el tono con el cual pueden estar escritos los manuales de cualquiera de las dos actividades puede parecerse mucho. Un ensalzamiento de las técnicas, como si se nos estuviesen revelando las escrituras de una tercera tabla de la ley. No está de más preguntarse si ésta es una práctica generalizada en todas las ramas; agregar un estilo ostentoso para brindarle mayor credibilidad a lo que se dice.
Aunque el texto no está redactado en forma de aforismo, creemos que con un mínimo trabajo de recolección de citas, Castelló podría haber formado parte de alguna escuela de conductistas que, exhaustos de la profusión con la cual los planificadores intentan explicar los vericuetos de la mente por métodos científicos, habrían optado por la reflexión breve y contundente. Va acá esta selección.


Salvador Castelló Carreras
(Patriarca de la avicultura española)
El organismo de las aves domésticas tiene
mucho de parecido con el del hombre, porque, salvo algunas diferencias
constitucionales, y de su sistema de reproducción, su funcionamiento orgánico es
el mismo y gozan de los mismos sentidos que nosotros.

Hubo, ciertamente, un majadero
que dijo en castellano: "animal de pico no hace al amo rico", pero el infeliz no
supo lo que dijo.
Antiguamente las gallinas se
tenían en el último rincón de la casa y por esto se las llamó con pavos, patos,
gansos y palomas, "aves de corral".
Los polluelos que van en una
cajita reciben cada uno de ellos el calor desarrollado por la totalidad de los
que van con él, y éstos dan tanto calor como podrían darles la gallina que los
cobijara.
Antiguamente todo lugar parecía
bueno para la habilitación o construcción del gallinero para tener gallinas, y
así se veían, como se ven ahora donde no llegaron los modernos progresos, esos
corralillos sin sol, húmedos y malolientes, carentes en absoluto de la más
elemental higiene, cuando no es en ambiente ya de por sí infecto, entre
suciedades e inmundicias, como las del corralero, que, según el Diccionario de
la lengua española, es el que las recoge y suele criar con ellas gallinas y
cerdos.
El moderno gallinero, así sea
chico como de puro deporte o de utilidad familiar o casera, como grande o de
granja, puede definirse diciendo que es el local o recinto en el que se tienen
gallinas bien acondicionadas y en el que se procura:
a) Que las gallinas se sientan bien en él, que nada les falte, que su cabida sea adecuada al número de las que se quieran tener y que, a pesar de tenerlas en clausura, puedan transitar y hacer el ejercicio que les es conveniente como cuando libres se las tiene.

b) Que se pueda asear fácil y diariamente, no sólo en lucimiento del mismo, sí que también en correspondencia a lo que la higiene y hasta la decencia del dueño de la granja impone y la sanidad requiere en previsión de los males y en especial de las infecciones y de las plagas de parásitos.
c) Que las gallinas no se aburran, se sientan bien en él y, pudiendo ver satisfechas todas sus tendencias naturales, no sientan añoranza de la libertad.
¿Cuánto o cuándo dan más huevos las gallinas: en plena libertad, o
recluidas en encerrona continua? Contestemos a la pregunta al dictado de la
propia experiencia, que igualmente pueden llegar al máximo de producción
teniéndolas libres que en clausura si se atiende a su debida alimentación en
relación con el régimen de vida al que se las somete...
Piénsese, finalmente, que la
Avicultura no se limita a la crianza y explotación de las gallinas, y que la
Combicultura, la Colombofilia (cultivo y educación de las mensajeras), la
Palmipedicultura, la Pavicultura y la Phasianicultura, son todavía ramas de la
misma en las que a veces se gana más que en la Gallinocultura